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Sounds of Apollo por Bea Kurs

De nuevo. Llevo cantando desde siempre pero no fue hasta los 15 que me dieron la oportunidad de subirme a un escenario.

Nunca lo olvidaré. Si alguien ha encontrado su pasión en la vida, me entenderá. Me sentí como si finalmente me descubriese a mí misma y todo encajase.

Ahí empezó la dualidad entre la persona que soy cuando estoy ahí arriba y la que llega apenas se apagan las fotos.

Estuve varios años siendo solista, cantando versiones en fiestas populares y pequeños festivales hasta que llegué a la universidad. Allí, en el periódico universitario, encontré un anuncio de un grupo que buscaba cantante. Me atreví con miedo (como siempre lo hago) y llamé.

Fue Epsilon y estuve casi 3 años maravillosos en los que aprendí que lo que quería era eso, tener una familia musical y estar rodeada en el escenario.
Para mí, con mi timidez patológica, estar con ellos sobre un escenario se hizo natural y una experiencia a disfrutar.

Además me permitió empezar a ponerle música a mis escritos y a ir desarrollando líneas melódicas.
Tras terminar mis estudios me mudé a Madrid, a empezar de cero en cada faceta de mi vida pero con especial interés en la musical.

Añadí a mi vida la rutina de los castings, de las pruebas en locales desperdigados por la ciudad y los pueblos colindantes. Me tuve que acostumbrar a conocer gente nueva y a cantar delante de ellos mientras me juzgaban.Hubo momentos en los que sólo quería vomitar de la ansiedad pero no cancelé ni una de esas citas.

Pasé por No Five Minutes y me sacaron de mi zona de confort al tener que aprender a rapear (sé cantar Can't Stop de Red Hot Chili Peppers con toda su letra gracias a ellos) y a poner letra a dos temas. Nos entrevistaron en la radio, dimos acústicos y, mientras duró, me dio la energía necesaria para establecerme en una ciudad donde no tenía red de seguridad, ni familiar ni económica.

Cuando se disolvió tardé bastante en volver a hacer pruebas, le cogí miedo de nuevo. No me apetecía montarme en la montaña rusa emocional que significa darte a conocer de nuevo y exponerte a juicio.
Tenté hasta cuatro grupos diferentes donde lo máximo que estuve fueron dos meses. No conseguía encontrar aquella chispa en mí.

Abandoné.

Puede que suene muy dramático para quién no haya sentido una vocación pero las cosas en mi vida empezaron a ir mal. Me sentía incompleta, frustrada, a pesar de que tenía un trabajo estable, un buen par de amigos y una pareja.

Intenté buscarme la vida en Londres con una amiga cuando me quedé sin trabajo. Fracasé y volví... Lamentablemente, también perdí esa amistad por el camino.

Regresé en noviembre sintiéndome débil y sin ninguna capacidad y cuando estoy triste, la música es lo único que me hace sentir bien. La escucho, me pongo conciertos de mis grupos favoritos, canto todos los karaokes del Youtube,...

Un día de Enero de 2013 escribí en Facebook: "Quiero volver a cantar" y una conocida me dijo que creía que estaba en algo y por eso no me había dicho nada, que tenía un grupo y necesitaban un intérprete.

En ese momento no tenían nombre, la formación cambió dos veces y mi amiga se fue pero más tarde nos llamaríamos Sounds of Apollo y me cambiarían la vida.

Camaradería, confianza, cervezas, temas propios, conciertos, concursos, ensayos maratonianos de día entero,... Pero también, desacuerdos, cansancio, lucha con las salas y sus cupos, pagar el local, llevarte bien con los compañeros de sala, recoger latas vacías o buscar el micrófono que te habían escondido.

En la suma puedo decir que fue la época más creativa, confusa y plena de lo que llevo vivido donde creamos una decena de canciones y grabé mi primer videoclip.

Por razones personales en 2016 S.o.A. se disolvió... Aunque seguimos siendo amigos y quedando cuando podemos.

Me he pasado dos años secretamente esperando a que volvamos. Dos años de luto en los que me he vuelto a presentar a algún que otro concurso de talentos para terminar de cerciorarme que lo mío es otra cosa.

Yo quiero crear con otros, quiero formar parte de lo que es un organismo, ya no me vale con sólo cantar las emociones de terceros.

Así que, otra vez con muchos nervios, empiezo a buscar otro proyecto para volcarme... No sé si lo conseguiré pero sí que sé que no puedo vivir sin intentarlo.
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